EL SUEÑO ILUSTRADO

05.07.2014 17:22

Irurak bat: El sueño ilustrado parcialmente cumplido, el sueño ilustrado totalmente ignorado

Iñigo Lizari

Creo que una de las actitudes más autodestructivas es la de dedicarse a ignorar la consecución de nuestras propias metas y alimentar así la sensación de la eterna frustración por un deseo inalcanzado. “El derrotismo es traición”, escuche decir una vez a alguien, “un derrotista en las propias filas resulta el mayor aliado del enemigo”. Razón no le faltaba.

Si hubo alguna vez entre patriotas Bascongados ilustrados algún sueño enarbolado fue el de la consecución de una unión entre los tres territorios históricos bascongados de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa. Este fue el lema de la Real sociedad Bascongada de Amigos del País.

Emblema de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País con el lema «Irurac bat» («Las tres, una»)
(Tomado de Wikipedia).

Como nos indica la propia página web de la Bascongada , respecto a los fundadores: “Se trataba en todos los casos de personas que por su situación social y económica habían viajado por Europa, conocían el nivel industrial y cultural de otros países, y se sentían desolados ante el panorama que presentaba el País Vasco al que se sentían unidos. Cristalizaron estos anhelos de modificar las estructuras que les rodeaban en una asociación que posteriormente pudo transformarse en la Sociedad Bascongada de los Amigos del País, y sus primitivos Socios o Amigos llegaron a ser conocidos como “los Caballeritos de Azkoitia”.

Y tal como aparece en Wikipedia:

“En 1763 presentaron el plan de creación en Vergara siendo aprobado en 1765. Fue la primera sociedad de este tipo creada en España, extendiéndose posteriormente por todo el país. Los socios dividieron sus actividades en cuatro secciones: agricultura; ciencias y artes útiles; industria y comercio; y política y buenas letras.”

La Bascongada tuvo desde el primer momento una ardiente preocupación por la educación de los jóvenes, entendiendo que de su buena formación y preparación cultural, científica y moral, dependía el futuro del País. En su deseo de contar con un buen Seminario o Colegio y aprovechando la expulsión de los jesuitas que dejaron libres muchos centros de enseñanza, pidió en primer lugar al Ministerio el Colegio del Monumento de Loyola que le fue denegado. Insistió la Sociedad nuevamente, y tras varias incidencias y con el apoyo de la villa de Vergara, y en 1769 lo consiguió del Real Consejo bajo el nombre de “Real Seminario” con orden de colocar sobre su puerta el escudo de las armas reales. Pero el verdadero espaldarazo a la recién creada institución llegó al convertirse en “Real Seminario Patriótico Bascongado”. El propio Carlos III, comprendiendo la importancia de esta iniciativa, contribuyó con respetable suma para los Profesores de las cátedras de química y mineralogía y para sus respectivos laboratorios. Se convirtió así el Seminario en un centro cultural de primera importancia en Europa, en el que se contó con profesores extraordinarios procedentes algunos de toda Europa, entre los que merece citarse a Proust, Chavaneaux, Brisseau, así como otros científicos de primera fila como los hermanos Elhuyard,.Erro, Mas, Samaniego, Santibáñez, Foronda y otros muchos que contribuyeron a que los estudios de Vergara llegaran a conocerse y valorarse en toda Europa. Así, en el Seminario se hizo por vez primera la fundición de la platina y se trabajaron los aceros y la mejora de las técnicas de ferrerías. . Uno de los éxitos obtenidos en este laboratorio fue el aislamiento del wolframio. Este metal, tan importante como desconocido, es fundamental para entender las sociedades modernas. Sin él no se podrían producir de una forma económica todas las máquinas que nos rodean y las cosas que se pueden producir con ellas.

En esta sociedad que acuña el lema de de IRURAK BAT se articulan los cimientos del primer patriotismo constitucional vasco. Patriotismo que no surge de la Kultur ni del Volkgeist Herderiano (con el que un siglo más tarde se articuló el no menos legítimo sueño del ZAZPIAK BAT de raíz aranista cultural y romántica) sino de la concepción de un país, el País Bascongado, desde la perspectiva de su status jurídico ya en lo referente a la administración del territorio que forma su paisaje, ya  en lo referente a los derechos y obligaciones de los individuos que forman su paisanaje…

EUSKADI, como cuerpo político emergente nacido en el año 1936, supone a la vez la culminación parcial de ese sueño ilustrado del IRURAK BAT y el cauce para la consecución de ese sueño romántico del ZAZPIAK BAT, toda vez que nace como una realidad jurídica abierta a la incorporación de los otros territorios vascos. Una incorporación que se constitucionaliza explicitamente para el caso de Navarra, cabiendo el recurso a otros mecanismos como el de las eurorregiones para los territorios continentales.

EUSKADI sin embargo dista de la realización completa de aquel sueño ilustrado en la medida en que no deja de ser una autonomía (salvo algunas especificidades derivadas de algunos vestigios de su derecho constitucional originario que se reconoce por la Constitución Española). La consecución completa de aquel sueño ilustrado exige la recuperación actualizada de aquel ordenamiento constitucional propio de los Territorios Históricos de Alava, Guipúzcoa y Bizkaia, que se vio truncada con la abolición foral de 1876 de la que disfrutaban aquellos ilustrados bascongados y que hubiera constituido la mayor pesadilla de aquellos primeros patriotas constitucionales vascos, que como Juan Jose María de Yandiola que demandaba una reinterpretación de los fueros y de su sistema de derecho público en el marco liberal.

La consecución completa de aquel sueño ilustrado exige que EUSKADI como cuerpo político  sea un auténtico  estado federado  y no el cuerpo sui generis que vive en esta constante precariedad jurídico-constitucional. La consecución completa de este sueño exige que el nacionalismo vasco tome conciencia del activo que supone para su causa esta aportación patriótica ilustrada bascongada, cuya visión de las cosas ha tenido su continuidad a través del foralismo liberal que a través de los euskalerriacos una gran aportación hacia el nacionalismo vasco, que además de dotarle de pragmatismo, le ha garantizado su dimensión institucional que al final es lo que cuenta, y es con lo que se edifica un país.